Chupe de jaibas — receta chilena de jaiba gratinada con pan remojado, crema y queso
Chupe de jaibas chileno: carne de jaiba con pan remojado en leche, sofrito, crema y queso, gratinado en pailas de greda. Paso a paso, listo en 1 hora.
Receta en prueba. La publicamos antes de cocinarla en nuestra cocina. Cuando la cocinemos, ajustaremos lo que haga falta y quitaremos este aviso.
Qué es el chupe de jaibas y de dónde viene su nombre
El chupe de jaibas es un plato chileno de mariscos: carne de jaiba unida con pan remojado en leche, un sofrito de cebolla y ajo, crema y queso, que se reparte en pailas de greda, se cubre con queso rallado y se gratina en el horno. Se sirve muy caliente, en la misma paila, y junto al de locos es la versión más común del chupe en Chile. La palabra «chupe» viene del quechua chupi, que significa 'sopa', y en Perú, Bolivia o Ecuador nombra guisos caldosos de papas con carne, pescado o mariscos. El chupe chileno, en cambio, es espeso y cremoso: lo que lo liga es el pan remojado, no un caldo.
Elaboración
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Remojar el pan en la leche
Quita la corteza al pan de molde, rómpelo en trozos pequeños dentro de un bol y cúbrelo con la leche. Déjalo remojar 15 minutos, aplastándolo con un tenedor de vez en cuando, hasta que no queden partes secas y se forme una pasta espesa y pareja; si la quieres más lisa, dale unos segundos en la licuadora. La corteza no se ablanda como la miga y dejaría trozos firmes en la mezcla. Si usas marraqueta, aprovecha solo la miga y déjala remojar 30 minutos, porque es más densa. Mientras tanto, pica la cebolla en cubos finos y el ajo bien fino, y unta el interior de las pailas con la mantequilla.
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Revisar y escurrir la jaiba
Extiende la carne de jaiba en un plato y pásala entre los dedos para retirar los trocitos de caparazón o de cartílago que casi siempre quedan. Si es congelada, descongélala la noche anterior en el refrigerador, tapada; si es de lata, escúrrela en un colador. En los dos casos, apriétala con suavidad para que suelte el exceso de líquido: esa agua saldría en el horno y dejaría el chupe aguado. Desmenúzala en hebras gruesas, sin molerla, para que se sienta en cada cucharada, y guárdala en el refrigerador hasta el momento de usarla.
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Sofreír la cebolla, el ajo y el ají de color
Enciende el horno a 200 °C para que esté caliente cuando llenes las pailas. Calienta el aceite en una sartén amplia o una olla a fuego medio y sofríe la cebolla con una pizca de sal durante 6-7 minutos, revolviendo a ratos, hasta que esté blanda y translúcida, sin que tome color: así aporta dulzor sin competir con la jaiba. Agrega el ajo, el ají de color y el merkén, si lo usas, y cocina 1 minuto, solo hasta que el ajo suelte su aroma; el ají de color se quema enseguida y amarga. Si usas vino blanco, viértelo ahora y deja que hierva unos 2 minutos, hasta que casi no quede líquido.
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Espesar la base con el pan y la crema
Baja el fuego a medio-bajo y agrega la pasta de pan, con toda la leche del remojo, y la crema. Cocina 4-5 minutos revolviendo sin parar con una cuchara de madera y raspando el fondo para que no se pegue, hasta que la mezcla espese y caiga de la cuchara en montoncitos, no en chorro, como un puré suave. Si queda demasiado firme, suma un chorrito de leche; si sigue líquida, dale 1-2 minutos más. Sazona con sal y pimienta con mano ligera: los dos quesos que faltan aportan bastante sal.
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Incorporar la jaiba y el queso mantecoso
Retira la sartén del fuego y agrega la jaiba y el queso mantecoso, mezclando con movimientos envolventes solo hasta que se repartan. La jaiba ya está cocida y solo necesita calentarse en el horno: si se revuelve de más, se deshace en hebras finas y se pierde dentro del pan. El queso mantecoso se funde con el calor de la base y la deja más cremosa. Prueba y corrige la sal.
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Repartir en las pailas y espolvorear el parmesano
Reparte la mezcla en las 4 pailas de greda individuales, de unos 14-16 cm de diámetro, y deja 1 cm libre bajo el borde para que no se desborde cuando hierva. Alisa la superficie con el dorso de una cuchara y cúbrela de manera pareja con el parmesano rallado, que es el que forma la costra dorada. Pon las pailas sobre una bandeja de horno: así es más fácil meterlas y sacarlas cuando estén calientes.
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Hornear hasta que gratine
Hornea las pailas 15-20 minutos, hasta que el queso esté dorado, con algunas manchas más tostadas, y la mezcla burbujee en los bordes: esa es la señal de que el centro también está bien caliente. Si a los 20 minutos la superficie sigue pálida, enciende el grill 2-3 minutos sin perderlo de vista, porque el parmesano pasa de dorado a quemado muy rápido. Saca las pailas con guantes y déjalas reposar 5 minutos sobre una tabla de madera o un paño seco, no sobre una superficie fría o mojada, que puede agrietar la greda caliente. Sírvelas en la misma paila, con cebollín picado y un gajo de limón, si quieres.
Información nutricional
| Calorías | 565 kcal |
|---|---|
| Proteína | 39 g |
| Carbohidratos | 27 g |
| Azúcares | 9 g |
| Grasa | 32 g |
| Grasas trans | 1 g |
Valores por porción (1 de 4).
Preguntas frecuentes
¿Qué carne de jaiba sirve: fresca, congelada o en conserva?
Las tres. La carne de jaiba que se vende ya extraída suele venir cocida, y eso es lo que pide esta receta: la fresca, de pescadería, es la de sabor más intenso; la congelada funciona igual de bien si se descongela la noche anterior en el refrigerador, y la de lata es la más práctica, aunque conviene probarla antes de salar la base, porque algunas conservas traen sal. Con cualquiera, retira los restos de caparazón y aprieta la carne para sacarle el líquido. Los 500 g de la receta dan unos 125 g por paila, en línea con las recetas chilenas de chupe y de pastel de jaiba. Si compras jaibas enteras, la carne es una parte pequeña de su peso: calcula bastante más y, si están crudas, cuécelas antes de sacarles la carne.
¿Cómo se compra y se manipula la jaiba de forma segura?
Cómprala en el comercio establecido o en locales autorizados por la autoridad sanitaria, como recomiendan el Ministerio de Salud (Minsal) y Sernapesca, y mantenla refrigerada bajo 5 °C y separada de otros alimentos hasta usarla. Si compras jaibas crudas, el Minsal pide hervir los mariscos al menos 5 minutos antes de comerlos y mantener lo crudo lejos de lo cocido: la principal vía de contagio del Vibrio parahaemolyticus son los mariscos crudos o mal cocidos. La cocción no protege de la marea roja: según el Minsal, sus toxinas no desaparecen al cocer el marisco ni cambian su aspecto, y solo un análisis de laboratorio las detecta, así que lo que cuenta es el origen de lo que compras.
¿Qué significa «chupe» y en qué se diferencia del chupe de camarones peruano?
«Chupe» viene del quechua chupi, que significa 'sopa', y el Diccionario de la lengua española lo define como un guisado de papas en caldo al que se añaden carne o pescado, mariscos, huevos y ají, con uso en Perú, Bolivia, Ecuador y otros países americanos. El chupe de camarones peruano, emblema de la cocina de Arequipa, responde a esa idea: es una sopa de camarones con caldo de pescado, papa amarilla, cebolla y ajo, a la que se suman leche, queso y a menudo arroz y verduras. El chupe chileno es otra preparación: pan remojado en leche con mariscos, cubierto de queso rallado y horneado, cremoso y compacto en vez de caldoso.
¿En qué se diferencia el chupe de jaibas del pastel de jaiba?
Comparten casi todo: jaiba, pan remojado, sofrito y una cubierta de queso gratinado, y por eso a veces se confunden. La diferencia está en el líquido: el pastel lleva mucho menos leche y, por lo mismo, menos pan remojado, así que queda más compacto, mientras que el chupe es cremoso y se come con cuchara directo de la paila. Si prefieres una textura más firme, usa menos leche: la base quedará más cerca de la de un pastel.
¿Qué queso lleva y se puede hacer sin crema?
Para la cubierta, lo más común es el queso parmesano rallado, que se dora en el horno y forma una costra salada; algunas recetas suman además un queso que se funde, como el mantecoso, dentro de la mezcla, y esta es una de ellas. La crema tampoco es obligatoria: hay versiones solo con leche, otras con leche evaporada, que deja la base más espesa, y otras con queso crema. Si la omites, reemplázala por la misma cantidad de leche y cocina la base 1-2 minutos más, hasta que espese; quedará un poco menos untuosa.
¿Se puede dejar listo con anticipación?
Sí. Puedes armar las pailas hasta 1 día antes: cuando la mezcla esté tibia, tápalas y guárdalas en el refrigerador, y espolvorea el parmesano justo antes de hornear. Sácalas 20 minutos antes, para que la greda no pase de golpe del frío al horno caliente, y cuenta unos 10 minutos más de horno; guíate por los bordes, que deben burbujear. Las sobras se guardan tapadas en el refrigerador y lo mejor es comerlas al día siguiente, recalentadas en el horno hasta que vuelvan a burbujear.
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